DERWIN

Mi nombre es Derwin y me alegra compartirles lo que Dios ha hecho en mi vida.

Con mi Familia ya llevamos bastantes años siendo parte y sirviendo en nuestra casa AR. Durante la pandemia seguimos conectados con nuestra iglesia, a través de nuestros encuentros online y Grupos Pequeños. Y aunque nos encantaba todo lo que seguía pasando en casa, a pesar de la distancia, ansiábamos el momento cuando pudiéramos volver a encontrarnos de forma presencial.

 

El 01 de agosto de este año llegó lo que tanto esperábamos, los primeros encuentros presenciales después de mucho tiempo. Estábamos emocionados y además teníamos la oportunidad de servir en casa ese día como voluntarios. Fue un tiempo especial de servicio y de escuchar la palabra. 

 

Esa tarde después de servir comencé a trabajar como Uber eats, era una jornada como cualquier otra hasta las 21:00 hrs. donde pasó algo que cambiaría el rumbo de nuestras vidas. Fue algo inexplicable porque gracias a Dios y al Espíritu Santo; hoy día tengo la oportunidad de contarles esto, de poder compartirlo y seguir con vida.  Ese día fui atropellado por una camioneta, el impactó fue tan fuerte que quedé totalmente inconsciente. Mi último recuerdo es ver una luz que me cegaba y horas después desperté en el hospital. Tenía a doctores a mi alrededor intentando explicarme que me tenían que operar de la columna porque sufrí múltiples fracturas a nivel torácico y cervical. Hoy día tengo platino y tornillo de titanio en mi columna, Dios me salvó de quedar parapléjico, como también de la muerte.

 

Muchos de los que vieron lo sucedido dicen: “Oye, tú eres un milagro”, “yo no sé cómo estás vivo”, “¿cómo estás caminando? Si ese vehículo pasó por encima tuyo” y realmente fue un milagro. Soy una evidencia más de lo que Dios puede hacer.

El proceso de recuperación ha sido bastante largo y yo tenía esa preocupación en mi mente. Tenía cierto temor de como iba a ser todo. Ser el sustento de mi familia y no saber cuándo podría volver a trabajar era solo una de las preocupaciones que pasaban por mi mente. Pero había algo que yo no estaba considerando y era la gracia de Dios. Fue Él quien me dió una nueva oportunidad de vida y sin duda él tiene un propósito con nosotros.

Y asi ha sido, aún sin trabajar, sin generar ningún tipo de ingreso. Hoy día no me ha faltado nada, porque Dios es nuestro sustento, nuestro proveedor. Y ha usado a amigos, vecinos y nuestra hermosa familia de la Iglesia para bendecirnos de tantas maneras, desde apoyo espiritual hasta económico.

Hoy más que nunca sigo teniendo mi corazón dispuesto a servirle al Señor y agradecerle cada momento, por un día más de vida, porque sin duda he renacido.