BENJA Y KIKA

Hola!, Somos Kika y Benja. Queremos contarles parte de nuestra historia... 

 

Somos un matrimonio joven, después de 9 años de casados (nos casamos jóvenes), quisimos ser padres y ahí comienza lo difícil. Quedamos embarazados en noviembre del 2019 y a las 9 semanas de gestación perdimos a nuestro primer bebé, su hermoso corazón se apagó. 

Sufrimos muchísimo, meses de duelo, terapia, fue un golpe muy fuerte para cada uno y como pareja. 

Después de varios meses quisimos nuevamente intentarlo y en diciembre del 2020 nuevamente perdimos un bebé en un aborto espontáneo. Ya haber vivido la experiencia nos ayudó a sobrellevarlo mejor, pero todo este proceso lo vivimos lejos de la iglesia.

Decidimos volver a Cristo y desde febrero del 2021 comenzamos a  conectarnos y asistir a la que hoy es nuestra casa AR Ministries. Ha sido un hermoso tiempo para nosotros, donde no sólo hemos recibido paz y amor, sino también un nuevo propósito por el cual seguir adelante. 

Ya plantados en AR tomamos nuevamente fe y de la mano de un especialista nos aventuramos una vez más a ser padres, en ésta ocasión entregando todo el proceso a Dios, pues si bien sabíamos que el riesgo de vivir nuevamente una pérdida era grande, solo Jesús tenía la última palabra.

Y fue así como Dios hizo un milagro y nos envió a nuestro pequeño Samito.

Cuando nos enteramos que nuevamente estabamos embarazados, no dejamos de sentir miedo y angustia, pero cada día nos esforzamos por descansar en Dios y confiar plenamente que el prometió estar con nosotros y no dejarnos. 

 

Hoy ya, con 7 meses de embarazo, podemos ver cuan bueno ha sido Dios en todo este tiempo y como una vez más ha extendido sobre nosotros su favor. 

 

Miramos con esperanza lo que viene, creyendo constantemente que nuestro hijo es una evidencia de la presencia de nuestro Señor. 

 

Agradecemos de corazón a cada persona que nos ha acompañado en este viaje, familia, amigos y en especial a nuestra Casa AR Ministries por acogernos con tanto amor desde un principio. 

 

Sabemos que cosas maravillosas vienen para nuestra Casa, y nos gozamos de que podremos disfrutar cada una de ellas junto a nuestro amado hijo Samuel. 

 

"Le pedí a Dios que me diera un hijo, y él ha respondido mi petición" (1 Samuel 1: 27)